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Carmine

En un claro en el bosque, cerca de la aldea de Thik,  se encontraba un niño su nombre, es Carmine, cada vez que terminaba con sus deberes se dirigía a ese lugar para probar sus creaciones, todo comenzó cuando un día un bardo llego a su aldea, quedo maravillado con su música y las historias de sus viajes, sin miedo a nada le pidió a este le enseñara un poco y durante la breve estancia de este aprendió lo necesario, claro con sus ahorros a cambio, pero cada moneda que pago valió la pena, por otro lado su padre era un prestigioso carpintero, bastante hábil en la manofacturación de muebles, cosa que no le permitiría viajar ya que al ser el primogénito su deber era heredar el negocio de su padre; así que en secreto Carmine se esforzaba día a día para aprender más sobre los tratamientos de la madera para aplicarlos en la construcción de sus instrumentos musicales.

Un día probando la acústica de sus instrumentos, escuchó una voz detrás de el.

- Suena bien - dijo el pequeño hobbit.

Carmine se sorprendió, era aún más pequeño que el, pero no se veía como un niño, además en su hombro tenía una pequeña comadreja.

- ¿Enserio? - preguntó Carmine - siento que no debería sonar así, pero hasta ahora es el mejor que hecho.

- Puedo quedarme a escuchar - preguntó el mediano.

- Claro - respondió en niño - quiero volverme un bardo famoso y sí quiero viajar por todo el mundo debo de acostumbrarme al publico.

- y ¿ Porqué no lo haces ? - respondió el hobbit.

- Todavía soy muy pequeño- dijo Carmine- en un par de años tal vez.

- Mi familia y yo nos acabamos de mudar a la aldea - dijo el hobbit- !ohh¡ Disculpa mis modales, yo soy Iskander y seré el más famoso hechicero de estas tierras.

- Yo soy Carmine, pero  ¿Cómo es eso posible, si eres más pequeño que yo? , y por mucho.

- ¿ Qué edad tienes? - dijo Iskander

- catorce y ¿tú? - dijo el niño

-Tengo veinte aunque no lo parezca - dijo con seriedad hobbit- soy un mediano , no crecemos tanto, como ustedes los humanos.

- He oído historias sobre ustedes - completo Carmine- bueno eso explica tu altura, pero esa comadreja, no había visto alguna que se dejara tocar, mucho menos que se quedara apacible en los hombros.

- No es un animal ordinario, es mi compañero y es muy inteligente, los hechicero podemos tener uno como sirviente.

- Quisiera tener uno - musitó el pequeño Carmine - Bueno como sea, siéntate y que empiece la función.


El hobbit se sentó a escuchar  y desde entonces cada  ves que Carmine de dirigia a tocar en el bosque, el y su pequeña comadreja lo acompañaban, Iskander empezo a practicar su magia y juntos se dieron cuenta que podían hacer una gran espectáculo;  la mistad de los jóvenes siguió creciendo, cuando se dieron cuenta ya habían pasado cuatro año, Carmine era experto ya en la música, pero no tenia material nuevo, solo podía memorizar las canciones que escuchaba de alguno que otro bardo que pasaba por la aldea o cantar las hazañas del panadero mientras trataba de conquistar a la costurera; lo mismo le pasaba a Iskander, su magia no crecía, necesitaba entender el mundo para hacer prosperar su magia. Les urgía  salir de ese pequeño lugar, conocer lo amplio y maravilloso que es el todo.

Iskander no tenía ningún problema, en cuanto quisiera podía partir, pero Carmine era otra cuestión, el era el mayor de cinco hermanos, y se esperaba heredara el negocio familiar, su padre tenía cuarenta y cuatro años, todavía no se consideraba anciano.

Existía la posibilidad de irse sin marchar, pero sabía que eso rompería el corazón de su madre, un día se armó de valor, se dirigió con paso firme al taller de su padre, este se encontraba solo, era el momento perfecto.

- Pa ... papá - dijo Carmine con voz temblorosa - he decidido viajar por el mundo, quiero conocer más y poder llevar mi música a todas partes. Lamento no poder hacerme cargo del negocio familiar, pero en verdad lo siento...

El padre de Carmine no dijo nada, su mirada era inexpresiva, Carmine no sabía con qué continuar la conversación, ya no había marcha atrás, con la aprobación de su padre o sin ella tendría que partir.

- Espera aquí - ordenó su padre, mientras iba a la habitación de junto, unos minutos más tarde volvía con una caja de madera  como de sesenta centímetros de largo por cuarenta de ancho, se la entregó y continuó- sabía que este día llegaría, preparé esto para tí.

 Carmine tomó la caja y la abrió, se quedó atónito, era un laúd de madera de cedro, perfectamente ensamblado, con incrustaciones en plata y piedras preciosas.

- Se que la música es tu vida - dijo su padre- un día pensando en obligarte a ocuparte de la carpintería, fui al bosque y te escuché tocar, después de eso toda mi determinación se esfumó, ahora te entrego este laúd, como símbolo de que siempre estaremos contigo en tu viaje y que sí algún día te cansas o te aburres puedes regresar, aquí te estaremos esperando... 

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- !Carmine¡ !Carmine!, Despierta - decía el dueño de la caravana mientras acudía el catre donde se encontraba- tenemos que partir ahora, para llegar a Athar antes del atardecer, sabes que los caminos son peligrosos de noche. O es que haber ganado el concurso de Mond'u te ha vuelto perezoso, ¿Si quieres te ayudo a cargar el premio?, mira que mil quinientas monedas de oro no me caerían nada mal.

El mercader se alejó sonriendo mientras Carmine se levantaba. camino hacia el área destinada al comedor y mientras desayunaba pensó.

 - Vaya sueño y ¿por qué ahora?

Recogió sus cosas y ayudo con el resto del campamento, antes de las diez de la mañana se dirigía a Athar, lugar donde se separaría de sus amigos comerciantes... 






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