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Broom

Hace algunos años un grupo de avanzada encontró a un bebé semiorco aún en brazos de su madre  que yacía sin vida, había  muerto protegiendo a su bebé en lo que había sido un combate feroz. La tribu Colmillo Gélido  adoptó a ese bebé  quien después sería nombrado Broom. Su tribu era de  las pocas que se permitían negociar con otras  razas, aunque lo común era entablar combate. A menudo eran contratados como escoltas para diferentes gremios de aventureros.
Broom poseía una musculatura promedio para ser un semiorco bárbaro, medía 2.10 mts y  a su edad de 15 años ya era considerado adulto en su tribu, pero nunca había destacado en combate, o en alguna habilidad especial, siempre se esforzaba y nunca se rendía. Aunque en una tribu guerrera a la altura de los colmillos Gelidos, era mal visto. Una tarde se encontraba entrenando con su amada amiga de la infancia, D’kana, quien media 2.05 mts, musculosa y de aguda mirada. Sus movimientos gráciles y letales no daban cuartel a Broom, apenas podía defenderse con su hacha de guerra contra las arremetidas de sus dagas.
-          Eres lento………
-          Te estoy dando ventaja……………….contesto Brom.
-          No me des tanta o jamás me vencerás en el ritual de unión.
Como era tradición, los semiorcos que querían emparejar, debían probar su valía en combate, los machos debían retar a la hembra y si ella consideraba digno a su oponente y un buen candidato a padre, se pactaba el duelo. No debían matarse pero el macho debía vencer a la hembra y así demostrar su liderazgo en el hogar.
-          No quiero romper tus pequeñas navajas…..dijo Broom
-          Así???..........
Sin previo aviso D’kana lanzo un poderoso rugido el cual atrajo la atención de las masas. Las fibras de sus músculos se tensaron, un aura salvaje y temeraria rodeaba a la semiorca, sus ojos adquirieron una mirada cruel, parecía más grande y de un solo y violento salto se arrojo contra Broom, este instintivamente se cubrió con su hacha,  esta se partió y el pobre orco salio volando un par de metros, todo había terminado, la multitud se dispersó, salvo uno.


Torok  el jefe y padre de D'kana el semiorco más viejo y fuerte de la tribu, con sus 48 años ya era todo un veterano.

-          D'kana .....  dijo Torok, acercate.

Broom permanecía alejado de D'kana mientras recibía instrucciones de su padre, al cabo de un rato regreso al lado de Broom con una sonrisa dibujada en el rostro.

- He logrado que te deje acompañarnos ... expresó D'kana 

El asombro se leía claramente en la cara de Broom

- Estas segura, la últ.. la última vez fue un desastre ... tartamudeo Broom

-Todo estará bien, ¡yo te protegeré! ... exclamó con entusiasmo D'akana ... - Y de ser necesario también le rezaré a Kord... Dijo esto mientras retiraba de su cuello un amuleto del plata del dios Kord y con un sutil abrazo se lo colocaba a Broom.

Al día siguiente  el enorme grupo partía, entre ellos Torok, D’kana y Broom. 

Recorrieron la cordillera guiados por el mapa de su empleador, Quiro, quien iba en búsqueda de su maestro, desaparecido hace un par de meses, tardaron dos semanas en llegar a su objetivo, el imponente monte Beor, los semiorcos con cierta  afinidad por la naturaleza se sentían intranquilos en ese lugar, algo estaba mal, algo los incomodaba, la nieve comenzaba a derretirse y no había vida animal. Al llegar a la base de la montaña encontraron una grieta inusual de más de 10 metros de altura y lo suficiente mente ancha como para que  el grupo pasara libremente . 

Tras adentrarse en la abertura, el frío   había desaparecido y el calor iba incrementándose, eso era algo que no esperaban.

Quiro revisaba sus notas y mapas, no podía encontrar en ningún lugar alguna referencia de este pasaje, definitivamente era el tipo de lugar que cautivaría la curiosidad de su maestro, haciéndolo perderse por meses, incluso años con el fin de recorrer cada recoveco de este obscuro laberinto y plasmarlos en un pergamino para su biblioteca personal.

Ingresaron en la gruta, caminaron unas pocas horas, antes de encontrarse con lo que serian los restos de una gran fogata, sin duda un grupo numeroso había estado en ese lugar no hace mucho. Utilizaron ese mismo lugar para descansar.

Turok y Quiro tuvieron una reunión, sería imposible encontrar a alguien en ese laberinto, así que acordaron buscar por dos días más.

A la mañana siguiente todos se encontraban listos para partir, gracias a la fuerza de la costumbre no necesitaban ver el sol para decir si ya era de día o de noche. Seleccionaron un camino, cada cierto tiempo realizaban marcas en la piedra para no perderse, ademas de ser registrados por parte de Quiro.

Conforme avanzaba la tarde fueron escuchando una corriente de agua cada vez más cercana, continuaron siguiendo el ruido para reabastecer el vital liquido; llegaron a una gran cámara, llena de cristales de cuarzo que reflejaban la luz de las antorchas, con ello pudieron observar que de la piedra frente a ellos brotaba una inmensa cascada , la cual había cavado en la roca un enorme abismo por donde se da escape a los miles y miles de litros de agua que fluyen en ese río subterráneo.

Decidieron que sería un lugar perfecto para pasar la noche, Broom decidió poner su tienda muy cerca de la cascada, estaba muy cansado pero no podía conciliar el sueño, pensaba que sería un viaje entretenido al lado de D'kana pero apenas había podido cruzar palabras con ella. Ya estaba desesperado de ir en la retaguardia, no había nada más que sabandijas en en esas cavernas. Hubiera sido mejor quedarse en casa entrenando...

- Grom...¿ Estas despierto?... susurro D'kana 

Broom se apresuro en salir de su tienda .

-¿ Qué haces aquí?...Preguntó Broom.

- Ten ... Dijo D´kana, entregándole un espadón... Lamento haber roto tu hacha, también te traje esta armadura, porque la que tu usas ya no te queda.

Broom estaba feliz, no tardo en probarse la nueva armadura y blandir su magnífico espadón.

D´kana dio unos pasos para acercarse a Broom, el cual estaba muy cerca de la cascada, cuando de pronto escucharon una serie de explosiones, el caos se apodero del campamento, ¡NOS ATACAN! , gritaban los centinelas .

Antes que se dieran cuanta D'kana y Broom estaban bajo el fuego enemigo, un enemigo desconocido lo atacaba desde las zonas mas altas, cuando por fin pudo ver a este ya los tenía en la mira. 
Una luz blanca golpeo a D'kana y esta quedo encerrada en un cristal, Broom no lo podía creer, ¿Cómo había sido esto posible? Hace un momento era feliz, realmente feliz en toda su vida y se lo arrebataron, miro a D'kana nuevamente y pudo notarlo, seguía viva, tenía la vista puesta en él, articulaba algo con sus labios pero no podía escucharla. La furia comenzó a apoderarse de él, tomo el espadón y con todas sus fuerzas arremetió contra el cristal que lo separaba de ella, golpe tras golpe intentaba romperlo pero no podía, su mente se aclaro por un instante.

-  El conjurador, tengo que acabar con él, .. pensó Broom

Al darse la vuelta, era demasiado tarde, una bola roja y brillante se impactó con furia en su pecho y lo hizo volar varios metros por lo aires, veía lentamente como se alejaba cada ves más del cristal prisión mientras caía por el vacío de la cascada. Su pecho ardía, ardía tanto que le impedía respirar, sentía que moría y después frío, había caído en la corriente de agua, trato de asirse de una roca, pero le era imposible, la fuerza del agua azotaba contra todo su ya maltrecho cuerpo, perdió el conocimiento y con ello la noción del tiempo, abrió los ojos, la luz lo cegó, alcanzó a ver la orilla, y haciendo uso de sus últimas fuerzas se arrastró intentando salir del agua. Al sentir en las yemas de sus dedos la tierra firme, abandono su cuerpo al cansancio y estando al borde del desmayo observó como se acercaba hacia el un inmenso lobo gris.

- Alimento para lobos, no puede ser, no me quedan fuerzas...  Fue el último pensamiento de Broom antes de desmayarse. 



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