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Nenepilco

En una aldea oculta, dentro del más espeso bosque, vive una comunidad de elfos, día tras día ilustran a los jóvenes en el baile, el canto o la magia.
Una pequeña elfa, se ha saltado nuevamente sus labores,a escondidas de los demás llega a la esquina más remota de la aldea, dónde se encuentra un viejo roble; bajo sus raíces hay una pequeña choza, de la cual apenas se puede notar su puerta cubierta por el verde del musgo; la pequeña espera pacientemente, al cabo de un rato se abre la puerta y una anciana semielfa sale...

- Se que estas ahí pequeña - dijo la anciana de nombre Sily.

- ¿Cómo supiste? - preguntó Nenepilco - bueno, no importa - se contestó a si misma- ¿te puedo 
acompañar?

- ¿Es qué acaso me puedo negar? - respondió Sily - trae contigo esa canasta.

Sily le enseñaba a Nenepilco acerca de las plantas y lo animales, cosa que le encantan. Los demás elfos optaban por cosas que a ella no le gustan, bailan, cantan o hacen experimentos mágicos, pero para Nenepilco toda la música se oía igual, todos bailaban de la misma forma y en los experimentos mágicos ya conoces el resultado.

La familia de Nenepilco, conformada por prominentes archimagos y alquimistas, estaba ansiosa por la especialización de su hija, rogaban a su dios por que dejara ya de andar perdiendo el tiempo y pusiera lo pies en la tierra. Desde que nació se esperaba mucho, todos creían que sería una gran archimaga, tenia las aptitudes, tenía la destreza pero simplemente no le interesaba; con el paso de los años se fue alejando de los demás niños elfos y pasaba mucho mas tiempo con plantas y animales al grado de que también fue considerada un bicho raro por los de su edad y nadie hacia ya el menor intento por socializar con ella.

Una vez cada diez años se realiza la ceremonia de asignamiento, todos los gremios presentan a sus mejores miembros para atraer la atención de lo jóvenes  y tomarlos como discípulos. En una comunidad tan cerrada el prestigio lo es todo, mediante el se determina la zona en donde puedes o no construir tu casa, las zonas de recolección, de trabajo, todo se basa en eso. Ésta se realiza durante la primer luna llena del año, grandes altares y majestuosas actuaciones amenizan la noche. Nenepilco se puso sus mejores galas y junto con una veintena de jóvenes se encaminaron a la plaza, todos y cada uno de sus compañero inmediatamente se dirigieron a encontrarse con sus nuevos maestros. Los padres de Nenepilco la seguían con la mirada esperando llamar su atención, no podía ser que tardara tanto en acercarse, sabían que era algo distraída pero esto era el colmo, cosa que les  enfureció.

Lejos de lo que ellos suponían Nenepilco sabía muy bien lo que quería, con paso lento pero firme, avanzó hasta el altar en el lugar más recóndito de la plaza, entre sombras y helechos, en el se podían ver cuatro siluetas, se acercó y una de ellas se acerco para recibirla.

- Sabía que vendrías- dijo Sily- estás dispuesta a pagar el precio de ser un druida, una joven como tú no necesita llevar esa carga, serás una paría como nosotros.

- Lo acepto -  dijo Nenepilco - sin ningún remordimiento.

Los cuatro y únicos druidas la recibieron con los brazos abiertos; todo lo contrario por parte de sus padres, después de la discusión de esa noche jamás volvieron a hablarle, para ellos ya no existía, sus hermanos no tardaron en apropiarse de sus pertenencias, perdió todos sus beneficios y pasó a ser una marginada más de la comunidad.

Para Nenepilco lo más difícil fue la separación de sus padres, eran su adoración y aunque los conocía esperaba que su reacción fuera otra. Se mudó a casa de Sily, en donde de manera formal conoció a sus otros maestros: Bels maestro en el combate con armas, Alanys especialista en hierbas y curación, Yalbo experto cambiaformas y magia animal y por ultimo Sily erudita en lenguaje druídico y silvano.

Pasaron los años y su entrenamiento estaba casi completo, cuándo una mañana recorriendo los límites al norte del bosque, escuchó un débil gemido, rastreó el origen de este hasta una pequeña cachorra de lobo abandonada por su manada. Ésta era gris, ser diferente casi nunca es bien recibido, pensó, recordando su pasado. Mientras la levantaba dijo - Te llamaré Kali - la llevo consigo, la alimento y cuido hasta que este se convirtió en un magnifico ejemplar de su especie, al no pasar hambre su desarrollo fue completo.

Un día Sily la llamo, le pidió que se preparara para el día siguiente, tendrían una importante ceremonia al amanecer. Así lo hizo Nenepilco y junto a Kali se dirigió al lugar acordado. Conforme se acercaba comenzó a percibir los olores de diferentes inciensos en el aire, - Ya han comenzado- pensó, mientras apresuraba el paso, podía ver a sus maestros ante lo que parecía un altar.

- Discúlpeme, no se que me pasó- dijo apresurada mientras inclinaba la cabeza en señal de arrepentimiento, ya que nunca llegaba tarde.

- Estás en tiempo pequeña - respondió Sily - el motivo por el cuál estamos aquí reunidos es para honrarte, debemos informarte que tu entrenamiento ha llegado a su fin, ahora conoces el poder de la naturaleza, sus bondades y su cáos, sabes que todo es parte de uno y debe mantenerse en equilibrio.

- Como muestra de nuestro aprecio hemos preparado estos regalos para ti- agregó Bels

- Representando el poder y la fuerza te entrego esta cimitarra - Dijo Yalbo mientra se la entregaba.

- En nombre del conocimiento y la sabiduría te entrego estos brazaletes rúnicos - dijo Alanys.

- Y en nombre de la madre naturaleza - Dijeron todos al unisono - te damos la bienvenida Druida Nenepilco.

Terminó la ceremonia y todos los presentes se retiraron,

Pasaron varios días mientras Nenepilco meditaba en los nuevos cambios de sus vida, Sus maestros ya no le ordenaban cosas o le instruían nuevos conocimientos. Cuando necesitaba pensar ella y Kali se alejaban de la aldea, daban vueltas y vueltas buscando nuevas especies de plantas o animales, pero por más que lo intentaba, conocía todo. Recordó que un día en unos de lo viejos libros de Sily hablaba de plantas y animales que no había visto en su vida, conocía las formas y las propiedades pero para ella eso no era suficiente, quería saber más.

Fue a buscar a Sily, la encontró en los limites de la aldea, como siempre los trabajos de los druidas no eran fáciles, estaba renovando las protecciones de la villa y ayudando a los arboles frutales a crecer, era una labor que todo el mundo menospreciaba, pero muy importante para la subsistencia de la misma. Antes de que Nenepilco dijera una palabra, Sily le pregunto:

-¿Ya te decidiste?

-Si - Respondió la joven - Es mi deseo partir en busca de nuevos conocimientos, no es mi intención ofenderte pero no pretendo ofrecer mi vida sirviendo a esta aldea. Sé que en el exterior hay cosas fascinantes y para mí no es suficiente verlas en libros, quiero conocerlas, poder tocarlas y si es posible descubrir nuevas, nunca antes vistas por nadie.

- Siempre he sabido que este día llegaría- dijo Sily con melancolía - me alegra que tengas el valor de hacer lo que yo nunca pude, ven aquí mi pequeña y dame un abrazo. ¿Sabes cuando te marcharás?

- En cuanto prepare mis cosas partiré - Respondió Nenepilco. 

- Permítenos hacerte una despedida esta noche - Dijo Sily .

- Claro - Dijo Nenepilco mientras afirmaba con la cabeza - todavía tengo cosas que hacer.

Ya tenía todo preparado, solo esperaba la reunión con sus maestros, al llegar la noche todos se encontraban en la casa de Sily. Bels  había llevado un barril de su fermento especial de semillas de cebada, Yalbo hizo lo propio pero el prefería de arroz, Alanys con su tradicional fermento de uvas no podía faltar y Sily saco su reserva especial de añejo de manzana.

Nenepilco prefirió controlarse a la hora de beber, pues le esperaba un viaje a la mañana siguiente y ya había tenido malas experiencias mezclando licores. Una hora antes del amanecer, mientras todos dormían tomó sus cosas y se marchó. Primero se dirigió al centro de la aldea, se detuvo frente a la casa de su familia y llamó a una pequeña ave, le dió unas semillas mientras le pedía que llevara un pequeño rollo de pergamino a la habitación de su padre, ella se marcho mientras su amigo emplumado hacía la entrega directamente en la mano de su padre, él leyó la nota mientras el ave salia por la ventana.

Nenepilco y Kali tardaron unos días en salir del bosque, durante su camino no tuvieron ningún percance, hasta una tarde, mientras seguían el curso del río Kali fue atraída por algo que en la orilla se arrastraba, Kali se acerco directamente, Nenepilco extremo precauciones y tardo un poco más en acercarse, en el aire se percibía el olor a cuero y carne quemada, se acerco para inspeccionar mejor y vió que se trataba de un semiorco moribundo, con una mano se había arrastrado a la orilla, mientras que con la otra se aferraba a un espadón, - Es peligroso y está casi muerto, será mejor que lo deje aquí- pensó mientras se alejaba de él. Para su sorpresa Kali intentaba reanimarlo .

- ¡Ni lo pienses!- Le dijo Nenepilco a Kali- es demasiado peligrosos acercarse, y no se diga curarlo, ¡podría atacarnos! .

Kali respondió con un aullido lastimero, mientras se posaba sobre el semiorco moribundo.

- ¡VAMOS! - Grito Nenepilco

A lo que Kali ignoró y volvió a aullar.

- Está bien - musitó Nenepilco  - pero si algo nos pasa te culparé.

Nenepilco retiró el arma de su mano y arrastró al semiorco lejos de la orilla, mientras Kali lo vigilaba preparó un camastro y consiguió muchas lianas para usarlas como sogas, encendió una fogata antes de que oscureciera, subió al orco al camastro y lo ató muy bien. Cuando estuvo segura de que no podría moverse reviso sus heridas, le sorprendió ver su pecho, tenía metal fundido incrustado el, prefirió no retirarlo, aplico unas hierbas y un vendaje, realizó un conjuro de sanación, pero el semiorco seguía inconsciente.

-Es lo mejor que podemos hacer por el momento - dijo Nenepilco - esperemos a ver si pasa la noche.

A la mañana siguiente el semiorco seguía inconsciente.

- ¡No va a lograrlo! - exclamo Nenepilco- tendremos que buscar ayuda.

Durante un par de días arrastró junto con Kali el camastro, cambiando el vendaje y aplicando su hechizo de curación para intentar despertarlo, pero todo fue en vano, cuando por fin había llegado a su límite y pensaba abandonarlo pudo ver a la distancia las columnas de humo típicas de los asentamientos humanos. Siguió acercándose por el prado hasta llegar a una de las puertas de la muralla, en la que una carreta bajaba pasajeros, pudo notar el aura de uno de ellos, el podría curarlo.

- ¡AYUDA!, AYUDA!, ¡ TRAIGO UN HERIDO! - gritaba Nenepilco con desesperación mientras se acercaba a la extraña figura ...



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