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Zamamar

En la isla de los susurros se resguarda la antigua gema del oráculo, sacerdotes de todas las religiones y diferentes razas liman sus asperezas para compartir los conocimientos de la gema, la vida no es muy difícil allí, lejos del continente los conflictos son fácilmente eludidos; pequeñas aldeas en la costa de la isla proveen de todo lo necesario para la ciudadela oculta en las montañas, muy rara vez son atacados por piratas o monstruos de los cuales se encargan los centinelas de la isla, un pequeño pero eficaz ejercito privado, al servicio del consejo de sabios. 

Zamamar es un elfo, él  ha vivido junto con su familia en uno de lo bosques interiores, tiene una excelente vista y esa habilidad le ha ayudado recientemente,  pues ingreso a las filas de la guarnición de la isla en la que sirve de vigía en el puerto de Turun, ubicado al norte, junto con su nuevo puesto recibió una capa elfica y una espadada bastarda de mithril.

Por las mañanas cuando Zamamar termina su jornada nocturna visita el puerto, en búsqueda de su amigo Cect, el comerciante con la más grande embarcación de la isla, toda la tripulación lo conoce, por lo que puede andar por aquí y por allá sin problemas, un día en particular, al preguntar por Cect la tripulación le informó que había sido llamado por el consejo; como no tenía nada mejor que hacer y estaba agotado por su guardia decidió entrar a uno de los camarotes y entro en trance, este estado es como el sueño para los humanos pero solo dura cuatro horas.

A los pocos minutos llegó Cect seguido por un batallón compuesto por la élite de la armada, con el comandante Greg a su mando, ni diez minutos pasaron cuando ya habían zarpado con destino al puerto de Nimei, por la premura de la partida nadie de la tripulación recordó a Zamamar.

Cuatro horas después Zamamar sale de su trance, se pone de pie y pierde el equilibrio, está abrumado, nunca se había estado en mar abierto y tanto contoneo lo tenía muy mareado, de inmediato se da cuenta de que algo no está bien y sale a la cubierta, nota que aparte de la tripulación se encontraban abordo los guerreros de élite de la ciudadela, todos lo ven sorprendidos y le conducen de inmediato al camarote del capitán , quien se encuentra junto con el comandante Greg.

- Entra - dijo Cect.

- No esperaba que tuviéramos un polizón- expreso con voz seria el comandante Greg.

- Zamamar es amigo mío - intervino Cect antes de que Zamamar pudiera decir una palabra - cuéntanos ¿cómo es que llegaste aquí?

- Vine a visitarte y como no estabas me quede en trance en un camarote y vengo despertando - resumió Zamamar.

- Valla suerte la tuya - dijo Cect - Normalmente te llevaríamos de vuelta, pero en este caso no podemos hacerlo, tendrás que esperar a que lleguemos al puerto de Nimei y cuando volvamos a la isla regresaras con nosotros, pediré que envíen un ave mensajera para avisar que estás aquí. Mientras ranto espera afuera por favor.

Zamamar salio agradecido, ahora tendría dos semanas de descanso, el comandante Greg no dijo mucho y eso le preocupaba, él solo estaba haciendo uso de sus horas de descanso, no había hecho nada malo - penaba Zamamar mientras esperaba.

Al cabo de un rato salió el comandante Greg y paso de la largo, Cect se asomó y le pidió a Zamamar que entrara.

- Estarás dos semanas fuera de casa - Dijo Cect - serás mi invitado pero aún así deberás colaborar con las tareas del barco.

-Claro, pero ¿Y que hay de mi puesto en el puerto? - Preguntó Zamamar

- De eso no te preocupes, no te puedo contar lo detalles de esta misión , pero puedo decirte que me deben un favor - Respondió Cect - Así que despreocúpate y aprende de esta vivencia.

Pasaron cuatro días en calma, a la mañana del quinto día los cielos comenzaron a nublarse toda la tripulación se preparó para la tormenta, eran viejos lobo de mar y sabían como lidiar con ella, llegando la tarde se desato la tromba, feroces columnas de agua se levantaban sobre el océano, no era una tormenta natural, el capitán Cect sorteaba con maestría las columnas de agua, las enormes olas mecían al barco como una cuna.

- ¡ROCAS! - Gritó Zamamar avisando los agudos colmillos que se interponían en el curso.

El barco de Cect libraba por poco el desastre, cuando una ola impactó en la  popa estrellándolo en las afiladas rocas, el navío estaba perdido, se dió la alarma de evacuación, todos huían a los botes salvavidas, Zamamar ayudaba a los que se encontraban bajo cubierta, el barco poco a poco se partía en dos y se dirigía al fondo del océano. De pronto escuchó un grito de auxilio al fondo del pasillo, era el comandante Greg atrapado con varios de sus subordinados en el comedor, la puerta estaba rota y una viga impedía el paso.

- Hey tú, muchacho- gritaba el comandante con desesperación.

- Enseguida los saco- respondió Samamar .

- No hay tiempo - dijo Greg mientras le entregaba un papiro - ten, ahora es tu misión, sálvate. 

Zamamar tomo el pergamino y lo guardo en su mochila, para intentar una vez más liberar la puerta; el agua seguía entrando y las posibilidades de sobrevivencia de todos eran cada vez más bajas 

- ¡Lárgate de aquí! - ordenó Greg - tu deber es ahora más importante que nuestras vidas. 

El navío dió un violento vuelco, se perfilaba para irse a pique en el océano, el corredor donde se encontraba Zamamar era casi vertical, ahora intentaba trepar para no hundirse junto con el barco.

Logró salir a cubierta, pero con tanta lluvia se le dificultaba encontrar un bote salvavidas, se oyó un crujido terrible y uno de los mástiles se desquebrajo, salto al agua para esquivarlo pero una de las astas lo alcanzó a golpear en la cabeza, cuando tocó la superficie del mar ya estaba inconsciente.

Zamamar despertó, se encontraba en un catre, tenía un fuerte dolor de cabeza, a su lado se encontraba una joven humana, cuando lo vió despertar salió corriendo, intentó moverse pero el mareo era tal que calló al suelo. A la habitación entraron un grupo de pescadores.

- Mi nombre es Nico y esta es mi casa, tus cosas están a resguardo, por nuestra seguridad - dijo uno de ellos - para nada las hemos tocado, no somos ladrones, te encontramos tirado en la playa después de la tormenta y te trajimos aquí, de eso ya tres días.

Zamamar se mostró agradecido, mientras lo ayudaban a subir al catre, le costaba mucho hilar ideas, así que se limitó a un - Gracias.

Será mejor que te dejemos descansar - Dijo Nico mientras sacaba a todos del cuarto.

Zamamar se sentiá muy cansado, por lo que no le costó dormirse, a la mañana siguiente despertó sintiéndose más recuperado, pero sin poder recordar mucho: un barco, la tormenta y su nombre, si intentaba recordar más una fuerte jaqueca lo atacaba. 

Pasó un par de días hasta que por fin los pescadores se sintieron cómodos con él y le entregaron sus pertenencias, revisó minuciosamente todas y cada una de ellas intentando recordar, pero no había nada su mente seguía confusa, fue hasta que llegó a un pergamino dentro de su mochila que algo apareció, se recordaba el recibiendo el papiro, había un hombre atrapado, ahora es tu misión, repetía ese hombre. Zamamar desenrolló el pergamino, no sabía en qué lengua estaba escrito, pero podía leerlo : " BUSCA A BROOM DE LOS COLMILLOS GÉLIDOS Y TRÁELO AQUÍ" , con un sello en oro y plata que no reconocía, ahora las preguntas eran más, ¿Quien era Broom?, Y ¿ dónde era aquí?.

Zamamar terminó de recuperarse y un par de días más, agradeció a los pescadores por las molestias, les entregó un puñado de monedas de oro, las cuales recibieron de buena gana, y se dispuso a marchar hacia la ciudad más cercana, el puerto de Nimei...














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