Hace mucho tiempo durante una fuerte tormenta dos pequeñas figuras encapuchadas viajan por el espeso bosque, caminan ágilmente pese a la lluvia y el viento, van cuidando de no dejar rastro. Se alejan de los caminos, evitan las poblaciones, hasta que llegaron a su destino.
Encuentran una pequeña cabaña en el medio de la nada, las luces están encendidas, poco a poco se acercan, escudriñando todos los rincones en búsqueda de enemigos, se dirigen a la puerta y tocan cinco veces, de inmediato se abre la puerta y otra pequeña figura los recibe.
- Rápido entren - dijo el pequeño hobbit - recibí su mensaje, ¿Qué ocurre?
Los visitantes se retiran la capucha del rostro, es una pareja de medianos, de entre sus ropas sacan a un pequeñísimo niño, todavía dormido.
- Luluch, hermano - dice el hobbit- sé que no es la mejor forma de pedírtelo y también sé que nunca acepté tus métodos, pero eres mi familia y como tal recurro a tí, mantén a salvo a mi pequeño, el es inocente y no tiene la culpa de nuestros pecados, has lo que creas conveniente para que sobreviva, enséñalo a luchar y sobre todo nunca le digas de donde proviene, es la única forma de mantenerlo a salvo.
-¿No de qué has hecho para que vengas a mi? - respondió Luluch- Se que no soy tu primera opción, siendo franco creo que soy la ultima, y no me lo tomes a mal, estoy consciente de que mi forma de vida no es precisamente la más honrosa, por eso mismo me temo que no puedo aceptarlo.
- Luluch por favor - dijo la mediana- solo queremos que viva una vida tranquila, nadie sabe de ti, ni de tu conección con nosotros, te lo suplico.
- Está bien - Dijo Luluch resignado, mientras tomaba al niño en sus brazos- ¿y cuándo parten?...
La pareja de Hobbits cerraba la puerta mientras el veía al pequeño Zhivko, no le dieron tiempo de despedirse, así era mejor.
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Diecisiete años han pasado, desde la noche en que Zhiko llego a este remoto lugar en el bosque, fue entrenado por el viejo Luluch en el arte del engaño, el sigilo y el pillaje.
Un día mientras Luluch no estaba, Shivko tomó la alforja de su maestro, en ella se encontraban la ballesta de mano y las gafas de vista minuciosa con los que tanto le gustaba jugar. Se dirigió a su sitio de entrenamiento, pues quería realizar una sesión de tiro sin que el viejo estuviera criticándolo, pasó un rato antes de notar algo extraño, el bosque estaba demasiado silencioso, instintivamente se escondió entre unos matorrales, al cabo de unos minutos pudo ver la razón de su inquietud, un grupo de mercenario se dirigía hacia el, salieron del bosque e inspeccionaron las saetas que había dejado en la diana.
´- No hay nadie aquí - dijo uno de ellos- sigamos buscando.
Zhivko casi pierde la calma, pero haciendo acopio de su coraje se forzó a moverse hacia la cabaña, tenía que encontrar a Luluch, se desplazó lo mas rápido que pudo, pero siempre manteniéndose oculto, logró adelantarse al grupo de mercenarios, tan pronto estuvo en las proximidades de la cabaña vio como se levantaba una enorme columna de humo, entró en pánico y comenzó a desplazarse de forma descuidada, había una lucha en su hogar, Luluch se batía en duelo con tres oponentes a la vez, esquivando y escabulléndose, poniendo cualquier cosa entre el y el filo de las armas enemigas.
- ¡ANCIANO! - gritó Zhivko desesperado
- ¡LARGATE DE AQUÍ, NO VUELVAS ! - vociferó Luluch
El paso de Shivko hacia su maestro se vio bloqueado por otros dos sujetos, el resto de los mercenarios salía del bosque y se acercaban rápido hacia el, si lo rodeaban por completo estaría perdido.
- Te conseguiré tiempo - Dijo el viejo maestro mientras lanzaba una lampara de aceite a los dos mercenarios que se abalanzaban sobre Zhivko.
En ese momento el pequeño pícaro aprovecho la distracción para correr con todas sus fuerzas hacia el bosque, corrió y corrió sin descanso; mientras se alejaba una pequeña figura subía a un árbol para ver como escapaba despavorido. Cuando lo perdió de vista bajo y se vio rodeado por el grupo de mercenarios.
- Por los Dioses - dijo uno de ellos - ¿Era necesario que me lanzaras fuego?
- Tenía que ser realista - Contesto el hobbit mientras se encogía de hombros.
- Un grupo de mis hombres lo seguirá por un tiempo - Dijo un viejo bárbaro semiorco- para alejarlo lo más posible de aquí, tienen ordenes de no lastimarlo por ningún motivo.
- Muchas gracias Zoltar - Dijo Luluch
- Ahora estamos a mano - dijo el bárbaro - pero cuéntame ¿Porque tanto teatro?
- Le enseñe casi todo lo que sé - Aclaro el pequeño hobbit - si quiero que se vuelva fuerte tiene que salir al mundo, pero es demasiado inseguro como para irse por su cuenta.
- ¿Casi todo? ¿qué te faltó enseñarle? - pregunto Zoltar.
- A beber - Dijo Luluch con una sonrisa en el rostro -Vamos por unos tragos...
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Shivko siguió corriendo hasta el anochecer, subió a un árbol para estar más seguro, desde ahí podía ver las hogueras de sus perseguidores.
La pareja de Hobbits cerraba la puerta mientras el veía al pequeño Zhivko, no le dieron tiempo de despedirse, así era mejor.
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Diecisiete años han pasado, desde la noche en que Zhiko llego a este remoto lugar en el bosque, fue entrenado por el viejo Luluch en el arte del engaño, el sigilo y el pillaje.
Un día mientras Luluch no estaba, Shivko tomó la alforja de su maestro, en ella se encontraban la ballesta de mano y las gafas de vista minuciosa con los que tanto le gustaba jugar. Se dirigió a su sitio de entrenamiento, pues quería realizar una sesión de tiro sin que el viejo estuviera criticándolo, pasó un rato antes de notar algo extraño, el bosque estaba demasiado silencioso, instintivamente se escondió entre unos matorrales, al cabo de unos minutos pudo ver la razón de su inquietud, un grupo de mercenario se dirigía hacia el, salieron del bosque e inspeccionaron las saetas que había dejado en la diana.
´- No hay nadie aquí - dijo uno de ellos- sigamos buscando.
Zhivko casi pierde la calma, pero haciendo acopio de su coraje se forzó a moverse hacia la cabaña, tenía que encontrar a Luluch, se desplazó lo mas rápido que pudo, pero siempre manteniéndose oculto, logró adelantarse al grupo de mercenarios, tan pronto estuvo en las proximidades de la cabaña vio como se levantaba una enorme columna de humo, entró en pánico y comenzó a desplazarse de forma descuidada, había una lucha en su hogar, Luluch se batía en duelo con tres oponentes a la vez, esquivando y escabulléndose, poniendo cualquier cosa entre el y el filo de las armas enemigas.
- ¡ANCIANO! - gritó Zhivko desesperado
- ¡LARGATE DE AQUÍ, NO VUELVAS ! - vociferó Luluch
El paso de Shivko hacia su maestro se vio bloqueado por otros dos sujetos, el resto de los mercenarios salía del bosque y se acercaban rápido hacia el, si lo rodeaban por completo estaría perdido.
- Te conseguiré tiempo - Dijo el viejo maestro mientras lanzaba una lampara de aceite a los dos mercenarios que se abalanzaban sobre Zhivko.
En ese momento el pequeño pícaro aprovecho la distracción para correr con todas sus fuerzas hacia el bosque, corrió y corrió sin descanso; mientras se alejaba una pequeña figura subía a un árbol para ver como escapaba despavorido. Cuando lo perdió de vista bajo y se vio rodeado por el grupo de mercenarios.
- Por los Dioses - dijo uno de ellos - ¿Era necesario que me lanzaras fuego?
- Tenía que ser realista - Contesto el hobbit mientras se encogía de hombros.
- Un grupo de mis hombres lo seguirá por un tiempo - Dijo un viejo bárbaro semiorco- para alejarlo lo más posible de aquí, tienen ordenes de no lastimarlo por ningún motivo.
- Muchas gracias Zoltar - Dijo Luluch
- Ahora estamos a mano - dijo el bárbaro - pero cuéntame ¿Porque tanto teatro?
- Le enseñe casi todo lo que sé - Aclaro el pequeño hobbit - si quiero que se vuelva fuerte tiene que salir al mundo, pero es demasiado inseguro como para irse por su cuenta.
- ¿Casi todo? ¿qué te faltó enseñarle? - pregunto Zoltar.
- A beber - Dijo Luluch con una sonrisa en el rostro -Vamos por unos tragos...
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Shivko siguió corriendo hasta el anochecer, subió a un árbol para estar más seguro, desde ahí podía ver las hogueras de sus perseguidores.
Estuvo en vela durante mucho tiempo, hasta que el sueño lo venció, a la mañana siguiente despertó de forma brusca, por suerte no vió ningún signo de peligro, así que bajo y se puso en marcha no quería que lo atraparán o algo peor.
Durante varios días siguió en marcha, comía lo que encontraba en el bosque, llevaba días sin notar ningún rastro de persecución, cuando abandonó el bosque se sorprendido de la inmensidad del mundo, la llanura parecía no tener fin, a las pocas horas encontró un camino, se estaba quedando sin provisiones, tenia algo de oro, pero sin nadie con quien comerciar le era inútil así que decidió seguirlo.
Después de medio día sobre el mismo camino que recorría pudo ver la figura de dos seres que se dirigían hacia el, no sabia que hacer , si se escondía podrían confundirlo y atacarlo, y ¿si eran enemigos? estaría perdido, pero igual estaba en apuros, tenia poca comida y sus municione eran muy escasas. Decidió arriesgarse y si veía a alguien peligroso saldría pitando. Conforme se acercaban los extraños pudo distinguir que uno de ellos era un hobbit, el otro era mucho más grande que el, delgado y de orejas puntiagudas, no se veían hostiles así que se encomendó a los dioses y decidió llegar de frente.
- Saludos viajeros - Se acerco con la expresión mas sincera que pudo
- ¿Si? -Contestó el elfo mientras lo veía fijamente, con su mano lista para desenfundar de ser necesario.
- Podrían ayudarme - dijo Zhivko - mi nombre es Zhivko, me estoy quedando sin raciones, podrían venderme algo, salí de mi hogar esta a muchos días de camino, no llegaría a el.
- ¿tu hogar es Athar? - Pregunto el hobbit.
- ¿Athar?- contestó el pícaro- no se que es Athar, yo vivía en el bosque, con mi viejo maestro
Es sabido que los picaros son entrenados por sus maestros, quienes los instruyen en todas las habilidades necesarias y una vez que terminan su entrenamiento sale en búsqueda de aventuras. Razón por la que los viajeros no tuvieron interés en preguntar más, aparte de que era solo un crío, que amenaza podía significar.
- Bueno supongo que un pícaro ermitaño no es tan raro- dijo el más alto.
Zhivko no dejaba de mirar a los viajeros, pero sin duda el que más le llamaba la atención era el enorme, en un momento no pudo resistir la curiosidad y pregunto
- ¿tu que eres? - dijo Zhivko con enorme curiosidad
- ¿ como que qué soy? - respondió - soy un explorador
- No eso no, ¿de que raza eres? - continuó Zhivko - no eres un humano, te ves diferente.
- ¡Claro que no soy un humano! - contestó ofendido- soy un elfo
- ¡whooo!- exclamo Zhivko- y esa arma que traes ¿qué es? ¿puedo verla? ¿puedo tocarla?
- ¡Tranquilo! pequeño - dijo el elfo- deja de ser tan curioso ¿que no sabes que la curiosidad mato al gato?
Zhivko se retiró tímidamente , era curioso por naturaleza y eso era su todo, ya no tenía nada más, no conocía a sus padres y aquel que lo crió y lo entreno ahora muy probablemente estaba muerto, solo su curiosidad.
- Que no te intimide - Dijo el otro hobbit-Yo soy Iskander y el es Zamamar es una buena persona; regresando al tema origina te preguntaba sobre Athar porque es la ciudad más cercana, está a menos de un día de camino a tu espalda, pero si continuas con el rumbo que llevas tardarás cuatro días en llegar a la ciudad de Surek. Nosotros nos dirigimos hacia allá, que te parece si te nos unes, estarás más seguro.
Zhivko acepto y volvió sobre sus pasos,en su camino a Athar no dejaba de hacer preguntas a Iskander, en verdad tenia muchos conocimiento y mucha paciencia, antes de la puesta de sol se encontraban frente a la puerta sur del Athar, en la cual había un letrero que decía:
La provincia de Athar ha convocado a jóvenes aventureros a limpiar las antiguas ruinas del templo en el bosque. Recientemente un grupo de exploradores reportó la ocupación goblin. La guardia de la ciudad alega estar demasiado ocupada como para encargarse de esta peste.
Después de medio día sobre el mismo camino que recorría pudo ver la figura de dos seres que se dirigían hacia el, no sabia que hacer , si se escondía podrían confundirlo y atacarlo, y ¿si eran enemigos? estaría perdido, pero igual estaba en apuros, tenia poca comida y sus municione eran muy escasas. Decidió arriesgarse y si veía a alguien peligroso saldría pitando. Conforme se acercaban los extraños pudo distinguir que uno de ellos era un hobbit, el otro era mucho más grande que el, delgado y de orejas puntiagudas, no se veían hostiles así que se encomendó a los dioses y decidió llegar de frente.
- Saludos viajeros - Se acerco con la expresión mas sincera que pudo
- ¿Si? -Contestó el elfo mientras lo veía fijamente, con su mano lista para desenfundar de ser necesario.
- Podrían ayudarme - dijo Zhivko - mi nombre es Zhivko, me estoy quedando sin raciones, podrían venderme algo, salí de mi hogar esta a muchos días de camino, no llegaría a el.
- ¿tu hogar es Athar? - Pregunto el hobbit.
- ¿Athar?- contestó el pícaro- no se que es Athar, yo vivía en el bosque, con mi viejo maestro
Es sabido que los picaros son entrenados por sus maestros, quienes los instruyen en todas las habilidades necesarias y una vez que terminan su entrenamiento sale en búsqueda de aventuras. Razón por la que los viajeros no tuvieron interés en preguntar más, aparte de que era solo un crío, que amenaza podía significar.
- Bueno supongo que un pícaro ermitaño no es tan raro- dijo el más alto.
Zhivko no dejaba de mirar a los viajeros, pero sin duda el que más le llamaba la atención era el enorme, en un momento no pudo resistir la curiosidad y pregunto
- ¿tu que eres? - dijo Zhivko con enorme curiosidad
- ¿ como que qué soy? - respondió - soy un explorador
- No eso no, ¿de que raza eres? - continuó Zhivko - no eres un humano, te ves diferente.
- ¡Claro que no soy un humano! - contestó ofendido- soy un elfo
- ¡whooo!- exclamo Zhivko- y esa arma que traes ¿qué es? ¿puedo verla? ¿puedo tocarla?
- ¡Tranquilo! pequeño - dijo el elfo- deja de ser tan curioso ¿que no sabes que la curiosidad mato al gato?
Zhivko se retiró tímidamente , era curioso por naturaleza y eso era su todo, ya no tenía nada más, no conocía a sus padres y aquel que lo crió y lo entreno ahora muy probablemente estaba muerto, solo su curiosidad.
- Que no te intimide - Dijo el otro hobbit-Yo soy Iskander y el es Zamamar es una buena persona; regresando al tema origina te preguntaba sobre Athar porque es la ciudad más cercana, está a menos de un día de camino a tu espalda, pero si continuas con el rumbo que llevas tardarás cuatro días en llegar a la ciudad de Surek. Nosotros nos dirigimos hacia allá, que te parece si te nos unes, estarás más seguro.
Zhivko acepto y volvió sobre sus pasos,en su camino a Athar no dejaba de hacer preguntas a Iskander, en verdad tenia muchos conocimiento y mucha paciencia, antes de la puesta de sol se encontraban frente a la puerta sur del Athar, en la cual había un letrero que decía:
La provincia de Athar ha convocado a jóvenes aventureros a limpiar las antiguas ruinas del templo en el bosque. Recientemente un grupo de exploradores reportó la ocupación goblin. La guardia de la ciudad alega estar demasiado ocupada como para encargarse de esta peste.
El gobernador patrocina esta misión, todos aquellos interesados deben registrarse en el ayuntamiento, el pago de la recompensa es de 50 piezas de oro por goblin abatido. Alojamiento y alimentación hasta el día de la partida (pasado mañana) serán provistos por la taberna "Gota de Fuego".
Las carretas de transporte estarán listas para el abordaje a las 4:00 y partirán 5:00, es importante estar a tiempo.
Las carretas de transporte estarán listas para el abordaje a las 4:00 y partirán 5:00, es importante estar a tiempo.
Suministros de misión:
3 Pociones de curar heridas leves
3 Pociones de curar heridas moderadas
4 raciones
1 antorcha eterna
Las cuales serán entregadas a la hora del registro.
- Ahí encontraremos a Carmine - Decía Iskander mientras señalaba en el cartel- Taberna "Gota de Fuego"...
3 Pociones de curar heridas leves
3 Pociones de curar heridas moderadas
4 raciones
1 antorcha eterna
Las cuales serán entregadas a la hora del registro.
- Ahí encontraremos a Carmine - Decía Iskander mientras señalaba en el cartel- Taberna "Gota de Fuego"...
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